MENSAJE BY ANSIBLE

Publicado en Ciencia Ficcion, Novelas, Series de TV con etiquetas , , , , , , el 10 abril 2011 por Lothiem

Desde las estrellas en las que me encuentro desde hace meses.

Demasiado trabajo, pero aún vivo, y no he dejado de leer y de ver series de televisión y películas. Mucho material interesante, entremezclado con alguna novela de fantasía, a destacar La mejor venganza de Joe Abercrombie. Sí, ya sé que no es ciencia ficción, pero los caminos de la literatura son insondables, y nunca se sabe a dónde te llevarán.

He visto también alguna serie de televisión, como por ejemplo Stargate Universe, que por desgracia han cancelado al final de la segunda temporada, y Outcasts, que me dejó tan mal sabor de boca que dejé de verla al 3er capítulo. No acabé de tragar a los personajes ni la trama, y su vano intento de atraer la atención con actores de otras series cifi de renombre fue insuficiente y demasiado ingenuo por parte de los directores o productores de la serie. También me atreví a ver algún episodio de la archiconocida, y mala, Plutón BRB Nero, pero quedó en eso, un atrevimiento, y debo reconocer, alguna que otra risa.

Mis andadas por el mundo de la literatura han sido más provechosas. La segunda parte de Ilión, de Dan Simmons, o Spin de Robert Charles Wilson, me gustaron mucho. Sin embargo, me he llevado sendas decepciones con Isaac Asimov, con su novela Los Propios Dioses, y algunas de sus historias cortas. Me atrevo a decir que Asimov fue un gran promotor de la ciencia ficción, pero como escritor no fue, ni por asomo, uno de los mejores. Fue ingenioso, y creativo, pero no un buen novelista.

En definitiva, espero poder ir comentando nuevo material durante las próximas semanas.

Un saludo y buen viaje.

Lothiem

FAHRENHEIT 451

Publicado en Ciencia Ficcion, Novelas, Películas con etiquetas , , , , el 7 junio 2010 por Alejandro J.

Autor: Ray Bradbury.
Primera edición: 1953.
Valoración: Obra maestra.

«Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde…»

Seguramente la mayoría de los aficionados estarán de acuerdo conmigo en la afirmación de que las joyas de la corona en el reino de las distopías son cuatro: 1984 (George Orwell, 1949), Un Mundo Feliz (Aldus Huxley, 1932), La Naranja Mecánica (Anthony Burguess, 1962) y Fahrenheit 451.

Según las estadísticas, cerca de la mitad de los españoles no lee nunca o casi nunca, y una gran cantidad de los que lo hacen no salen de la literatura de consumo de masas o de la prensa deportiva y panfletaria. La sociedad y, por extensión, la globalizada, abunda en medios para comunicarse. Las redes de telecomunicación permiten a los seres humanos, por primera vez en la Historia, comunicarse entre sí prácticamente con los únicos límites del lenguaje. Sin embargo, paradójicamente, esta comunicación es cada vez más pobre, más superficial, la información llega a las masas tremendamente sesgada a causa de intereses bastardos, económicos y políticos. La televisión, por ejemplo, no profundiza en la información, ni invita al cuestionamiento de lo que expone. Incluso en los sectores mejor formados el lenguaje se usa mal y se razona poco, abusando de ideas prestadas y polarizadas. Como resultado, un mundo de mentes adormecidas, frágiles y condescendientes.

Estamos hablando de una novela de 1953 y, sin embargo, toca de lleno aspectos de la manipulación informativa, de la sociedad de consumo, de la libertad de pensamiento y de expresión que están presentes plenamente en la actualidad. A través de su protagonista, Guy Montag, descubrimos una de las sociedades imaginadas más oscuras y opresivas. Los bomberos no apagan fuegos, sino que queman libros y persiguen a los disidentes que los leen con una angustiosa criatura, el Sabueso Mecánico. En la sociedad de la novela, leer es una actividad innecesaria y perjudicial, una enfermedad contagiosa que hay que extirpar. El mundo se halla inmerso en una larga guerra por la que los ciudadanos no se interesan en absoluto, absortos como están en su vida placentera, vacía e ignorante… hasta el previsiblemente trágico final.

Leer Fahrenheit 451 es rozar con los dedos la verdad al pasar sus páginas. Ésta golpea la conciencia en muchas frases memorables de las que se podrían citar un gran número. Bradbury consigue lo que pocos en la historia de la Literatura, sublimar el medio mismo en el que está escrita la historia para convertirlo en su protagonista, en una especie de metalenguaje. Cervantes lo hizo con Don Quijote, si recordamos el capítulo de la quema de los libros del hidalgo. Esto es porque nos habla de la importancia que supone la transmisión de conocimiento a través de la palabra escrita, algo que, a pesar de sus casi 6000 años, sobrevive a la tablilla, al pergamino, al papel y a las computadoras. Y al inservible iPad, dicho sea de paso.

Pudiera parecer en un primer momento que la novela trata acerca de la censura directa por parte de un gobierno autárquico. Nada más lejos de la realidad. El propio Bradbury así lo desmintió al ser preguntado por ello en relación a la caza de brujas reinante en los EEUU del macartismo, el contexto en que la escribió. Se trata de algo más profundo y eficaz, de la extirpación del propio pensamiento reflexivo. Gracias a ello no hace falta censura ninguna.

«No es extraño que los libros dejaran de venderse, decían los críticos… La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno… Gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente, se le permite leer historietas ilustradas o periódicos profesionales».

¿No es eso lo que dicen determinados “iluminados” cuando se habla de la telebasura y los best-sellers de baja calidad, que los medios deben darle a la masa lo que pide?. En Fahrenheit 451 se señala un posible futuro derivado de esta forma de pensar:

«… la palabra “intelectual”, claro está, se convirtió en el insulto que merecía ser… Hemos de ser todos iguales… Entonces, todos son felices, porque no pueden establecerse diferencias ni comparaciones desfavorables».

Los que hayan visto la película Los Gritos del Silencio de Roland Joffé (recomendada), basada en la dictadura de los Jemeres Rojos (Camboya, 1975-79), entenderán esto bien. En aquel infierno real el gobierno buscó la destrucción de la cultura y la civilización con el fin de lograr una sociedad homogénea. Los jefes eran los niños, que aún no se habían contaminado de conocimientos.

La anulación del razonamiento crítico y del pensamiento reflexivo, aún de forma voluntaria, tan sólo favorece el sometimiento de las personas a los dictados de otros. ¿Llegaremos algún día a este estado catastrófico de barbarie? La mejor medicina contra esto es enunciada en Fahrenheit 451: leer “bien” (esto es, leer de todo, no sólo lo que ofrece el mercado mayoritario), tomarse tiempo para reflexionar y actuar en consecuencia. Porque siempre habrá alguien arriba que nos dictará qué es lo aceptable para ser felices (por supuesto no cuestionarse nada, ya que los que lo hacen son unos raros presuntuosos), que pretenda que vivamos rápido para actuar conforme a ideas de otros, sin tiempo para desarrollar las nuestras, y que nos impida realizar nuestros deseos, cohibidos por la presión y prejuicios de nuestros “iguales”.

«¿… por qué los libros son odiados y temidos? Muestran los poros del rostro de la vida. La gente comodona sólo desea caras de luna llena, sin poros, sin pelo, inexpresivas».

La única adaptación al cine hasta el momento de esta novela la realizó François Truffaut, exponente de la Nouvelle vague, en 1966. La película recoge sustancialmente la mayor parte de lo que el libro pretende expresar con bastante elegancia y buen gusto, con detalles ingeniosos como el hecho de que no aparece un sólo caracter alfabético escrito en ella, ni siquiera en los créditos, que son hablados. Se recrea, como en la novela, en el amor por los libros, como queda patente en su emotivo final.

Se espera próximamente una segunda adaptación al cine (echémonos a temblar). Asimismo ha salido publicado un cómic recientemente.

Alejandro J.

ILIÓN 1. EL ASEDIO

Publicado en Novelas con etiquetas , , , , el 9 mayo 2010 por Lothiem

Ilion 1 El asedioTítulo: Ilión 1. El Asedio (2003).
Autor:
Dan Simmons
Primera edición:
2003.
Premios:
nominación para el Hugo (2004) y premio Locus (2004).
Otros datos:
el Asedio es la primera parte de la novela Ilión. De tal manera se ha editado en España, siendo la segunda parte la Rebelión. Sin embargo a Ilión le sigue una segunda novela llamada Olimpo, que igualmente ha sido editada en España como la Guerra y la Caída.

Nota personal: Imprescindible y sorprendente <8/8/9>
(capacidad de abstracción/lenguaje narrativo/historia y originalidad)

El escritor:

Dan Simmons nació en Peoria, Illinois (EEUU), en 1948. Obtuvo su titulación en Inglés en el Wabash College en 1970. En 1971 logró un master en educación en la Universidad Washington de San Luis (Missouri). Trabajó en la enseñanza durante 18 años, como profesor de literatura y redacción. También ha sido director de programas de enseñanza para jóvenes superdotados.
En 1982 publicó su primera historia con la que ganó el primer concurso Rod Sterling Story Conquest de relatos cortos, y desde 1987 se dedica a escribir a tiempo completo.
Fuente: Wikipedia.

La obra:

La antigua historia del asedio de Troya (Ilión) reconstruida de forma magnífica en un lejano futuro con tintes cifi. Los dioses son post-humanos con una extraordinaria tecnología cuántica, habitantes del planeta Marte desde el cual hacen su voluntad en el escenario bélico troyano, viajando en el tiempo y en el espacio, con todos sus conocidos personajes: Agamenón, Aguiles, Hector, Helena, Paris… Entre tanto entre sus cronistas destaca el erudito Thomas Hockenberry que se ve envuelto en las peleas de los dioses “griegos”.

Lejos de allí, más allá del cinturón de asteroides, los nuevos robots “moravecs” se interesan por la extraña actividad marciana y realizan un largo viaje para investigar, sin imaginar lo que van a encontrarse. A su vez, los últimos humanos terrestres viven en un ambiente de relajación y estado estático en una Tierra futura, mientras los misteriosos Voynix les vigilan y les cuidan. Algunos de estos humanos deciden aventurarse a la búsqueda de respuestas.

Llevo muchos años leyendo novelas de ciencia-ficción, quizás no he leído las suficientes, pero me atreveré a decir que Dan Simmons es un genio de la literatura que será recordado por los siglos de los siglos. Su habilidad para sorprender al lector con un lenguaje cuidado y una historia atrevida y original es única. Un escritor valiente y creativo capaz de coger lo grandioso, llevarlo a su terreno, y transformarlo en otra genialidad. Me encanta como escribe y me encantan sus historias. Y sobre todo, me encanta como comienza sus novelas, como si un ser invisible te azotase el rostro en las primeras páginas para no dejarte marchar y seguir leyendo hasta el final, capaz de sorprenderte con reveses literarios al más puro estilo Cormac McCarthy, pero más delicado y hermoso, aunque no por ello extremadamente admirable.

Ahora que ya he liberado lo que llevo dentro después de haber leído algunas novelas de Simmons (ahora mismo estoy leyendo The Terror, probando un campo diferente) es hora de introducirse en la novela. Para los más clasistas les diré que no deben temer por su querida Ilíada. Simmons es ante todo muy respetuoso con la historia, hasta el punto de que se ha documentado y tiene tratos con muchos especialistas de esta antigua obra comunmente atribuida a Homero. En muchas ocasiones se distinguen escenas semejantes a las de la misma Ilíada, pero contadas de forma diferente, desde un punto de vista distinto, que en este caso está referenciado en la figura del erudito Thomas Hockenberry, una especie de muerto-viviente revivido por los dioses para trabajar de cronista durante la Ilíada reiniciada por ellos. Hockenberry, a las ordenes de una de las musas del Olimpo, se encarga de tomar nota de lo que ocurre en Troya, morfeándose en algunos personajes de la historia, respetando siempre las normas que se le imponen, como por ejemplo nunca tomar la forma de un personaje crucial. Su punto de vista, sencillo y directo, manifiesta la historia de Troya de forma más amable con el lector moderno, mientras el personaje revive su propio pasado olvidado.

Pero sigamos sobrevolando esta obra. Ya he hablado de uno de los personajes más importantes, pero no es el único ni es el único escenario de esta historia. A la vez que Hockenberry viaja a Troya para realizar su tarea, se suceden dos escenarios más. Uno más allá del cinturón de asteroides, en el cual un grupo de robots sentientes e inteligentes provenientes de diferentes satélites, planetas y “especialidades”, se reunen para investigar las extrañas señales de Marte. Es interesante ver aquí la originalidad de Simmons que reune en un mismo escenario a diferentes personajes robóticos, dando un paso más allá de los robos de Asimov. Cangrejos gigantes, diminutos mineros de los asteroides, un robot piloto de Europa, satélite de Jupiter… es en este escenario donde Simmons se atreve más con el Hard Cifi, dando una base creíble a todo lo que se sucede, demostrando que se ha documentado y seguramente habrá hablado con más de un especialista para idear semejante parte de la historia.

Y finalmente el último escenario de la novela, que se sucede en la Tierra futura, al mismo tiempo que todas las demás historias, donde los humanos viven en un estado permanente donde no se preocupan por nada, todo se lo dan hecho, nadie muere y nadie nace más allá de una cantidad fija de seres humanos, como si alguien les controlase mientras unos extraños robots llamados Voynix les cuidan, ¿o les vigilan?. Un escenario interesante y original donde Simmons se explaya en las relaciones interpersonales y se atreve con algunas cuestiones más filosóficas mientras va dibujando el fondo y el pasado de todas las historias de la novela.

En definitiva es una novela realmente imprescindible, creativa, y diferente, capaz de sorprender a cualquier lector, como siempre consigue Dan Simmons. Una historia en un futuro distinto al que hubiese podido imaginar cualquier otro escritor de ciencia ficción. Una novela que acoge al lector en su seno para darle todo lo que espera de un buen libro. Os la recomiendo. Yo ya estoy buscando la segunda parte de Ilión, y Olimpo no tardará mucho en llegar a mis manos. Así lo espero.

Un saludo y buen viaje.

Lothiem

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