Director y guionista: Duncan Jones.
Año: 2009.
Reparto principal: Sam Rockwell, Sam Rockwell, Sam Rockwell, Kevin Spacey (voz de GERTY).
Premios: Best British Independent Film.
No es nada bueno, dado el clima reinante en el cine de CiFi actual, dejar pasar este tipo de películas de corte austero y temática sobria. Muchas veces, al salir de una sala de cine o apagar el reproductor de DVD, nos invade la frustración tras comprobar por enésima vez que nos sentimos engañados o decepcionados, pues buscamos en algun film de CiFi moderno aquel destello de genialidad, de aventura, que encontramos tantas veces en las pelis de nuestra infancia y adolescencia. Con frecuencia comprobamos que la mayoría se centran en la profusión de efectos digitales visuales y sonoros (poco refinados, incluso), en la chabacanería de las patadas voladoras y los fenómenos paranormales o en argumentos sin sustancia, sosos, sin profundidad, sin suspense, requetevistos y manidos. Por eso, cuando aparece una película como Moon, nos agarramos a ella como a un clavo ardiendo, esperando ver en ella algo que se acerque, aunque sea mínimamente, a 2001 o a Blade Runner. Sólo por esto es una obra a tener en cuenta. Si merece mayores calificativos es algo que deberá ganarse con el tiempo.
El director, y no es coña, es hijo de David Bowie. Éste, aparte de ser uno de los creadores más importantes de la música popular del siglo XX, vio 2001 en el 69. Quedó alucinado y estupefacto (no sabemos si con ayuda de alguna sustancia), se pintó las uñas, se cardó el pelo, se empolvó la cara y, en plena explosión de Glam Rock, compuso muchas de sus canciones con temática de Space-Opera inspirándose en su experiencia cósmica con el monolito.
Viendo esta película tuve una fuerte sensación presente o, más bien, una sensación con dos interpretaciones. Por un lado me dio la impresión de que el director, al igual que su padre, es un loco de la CiFi y ha querido rendir un pasional homenaje a las películas a las que rinde culto. Rezuma 2001 en muchas imágenes: la composición de la Luna eclipsando la Tierra, los planos exteriores del satélite, el operario corriendo en la cinta, los reflejos en la escafandra,
los diseños realistas, el robot-computadora GERTY, las videollamadas con retardo… Por un momento tuve la ligera esperanza de estar viendo la adaptación de Solaris que debería haber sido aquel bodrio fallido de Steven Soderbergh (Solaris, 2002), cuando el protagonista empieza a ver cosas que no deberían estar allí o actúa como si “el Otro” no existiera; esperanza desvanecida al descubrir que no iban por ahí los tiros. Hay un detalle del argumento que es calcado de Blade Runner: los recuerdos. Mis circuitos perturbados creyeron ver también algo de Naves Misteriosas (Silent Running, 1971) en la soledad del protagonista y el mimo con que cuida sus plantas, algo de Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, 1973) en el corporativismo radical y la forma de “retirar” a los operarios, o de Atmósfera Cero (Outland, 1981) en la cuenta atrás de la llegada de la nave del relevo. Aunque esto igual son cosas mías.
Esta misma impresión, como digo, es agradable porque evoca la existencia de alguna (aunque sea minúscula e independiente) parte de la industria del cine que tiene la intención de hacer un cine de CiFi auténtico, que recupere lo bueno de los clásicos del género. Pero, por otro lado, esta película se parece demasiado a eso, a un homenaje, a un cálido trabajo de amor de un director novel sin pretensiones que ha elaborado un guión que le ha parecido lo bastante bueno como para hacer una película de modesto presupuesto. La intención es buena y se le agradece, es esperanzadora, pero no culmina en una gran obra. ¿La próxima vez, quizás?
El actor protagonista (ahora que lo pienso… ¡sólo hay uno!) Sam Rockwell es, sin mucho riesgo a equivocarnos, lo mejor de la película. Lo cierto es que es un tio que dan ganas de hacerte colega suyo (lo putean mucho al pobre) y, además, carga con todo el peso de la historia. Lo acompaña un ordenador, GERTY, un émulo poco acertado de HAL9000 con posavasos y emoticonos.
El argumento es el siguiente: una empresa energética mantiene a un operario aislado en solitario supervisando una planta de extracción de helio en la superficie de la Luna. Sólo le quedan tres meses para volver a casa, pero justo en ese momento tiene un accidente mientras conduce su rover lunar. Al despertar en la enfermería de la base se da cuenta de que algo no va bien…
Y ya está, si queréis saber más, vedla, que la peli está fetén.
Alejandro J.


